Se sabe que las personas cuyo metabolismo responde correctamente, se sienten satisfechas después de comer, sin embargo, un "adicto a los hidratos de carbono", produce un exceso de insulina (hiperinsulinemia), que a su vez provoca bajas repentinas de glucosa en sangre y hace que los niveles de serotonina no se eleven lo suficiente como para causar la sensación de satisfacción.
Por esta razón, un adicto a los hidratos de carbono no recibe la señal de dejar de comer y continúa ingiriendo alimentos ricos en carbohidratos, cada vez en mayores cantidades, sin llegar a sentirse por ello satisfecho.
Los afectados sienten la necesidad de comer aún cuando no se sientan verdadera hambre. Pueden sentir ansias de consumir alimentos ricos en carbohidratos, 1 o 2 horas finalizada la comida.
Según la dieta Heller, al consumir una única comida diaria rica en hidratos de carbono, el adicto a los mismos experimenta un hambre menos intensa y una pérdida de peso mayor, causada principalmente por una “disminución en la liberación de insulina”.
Al cambiar el número de veces que se consumen hidratos de carbono al día, se reduce la intensidad de hambre y avidez, y se incrementa la tendencia del cuerpo a bajar de peso.
lunes, 14 de junio de 2010
Dieta Heller (II)
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Dietas Tradicionales
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